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6 de marzo de 2026

LA PARADOJA HUMANA DE LA DOBLE IDENTIDAD

 Muchos de los problemas globales más acuciantes—desde la guerra hasta la corrupción, pasando por el sufrimiento—tienen la misma causa fundamental. Debemos descubrir esa causa si queremos crear una sociedad que sea fundamentalmente pacífica y justa.
Por Kyra Spira 30 de marzo de 2025
Una nueva manera de pensar es esencial si la humanidad quiere sobrevivir y avanzar hacia niveles superiores.
Dondequiera que miremos, las costuras de la sociedad parecen estar deshaciéndose. Encienda las noticias y, en cuestión de minutos, escuchará historias de conflictos, corrupción y destrucción de nuestro planeta. La humanidad parece estar bajo el hechizo de una fuerza extraña: la atracción gravitatoria de la división.
Si somos sinceros, esa misma tensión también vive en nosotros. En la intimidad de nuestras mentes, las voces del miedo, la frustración o la insatisfacción susurran sus manidas historias. Esta silenciosa corriente subterránea de sufrimiento se ha vuelto tan familiar que hemos llegado a confundirla con nuestro estado natural. Nuestra temperatura emocional está aumentando al mismo ritmo que el nivel del mar.
¿Qué está pasando? ¿Cuál es la raíz de este sufrimiento, tanto en nuestro mundo como en nuestras mentes?
No faltan explicaciones: la desigualdad económica, la corrupción política, la avaricia corporativa, la desconexión social, la sombra del colonialismo... y la lista continúa.
Pero hay algo que la mayoría de la gente pasa por alto: estas no son explicaciones verdaderas. Nombran los efectos del problema, no el problema en sí. Es como un médico que trata los síntomas de una enfermedad, pero no cura la afección subyacente.
Si no logramos descubrir y resolver la causa fundamental de nuestro malestar colectivo, nuestras «soluciones» no serán más que parches, soluciones temporales en el mejor de los casos. Con el tiempo, surgirán nuevos síntomas. La corrupción se revestirá de un nuevo traje. La opresión adoptará una nueva forma. La herida central del sufrimiento se disfrazará con un lenguaje diferente. Y el problema subyacente seguirá sin resolverse.
Nuestro análisis debe ser más profundo. Si no podemos resolver el problema con el mismo tipo de pensamiento que lo creó, entonces estamos siendo presionados desde todos los ángulos—como si estuviéramos en una olla a presión, por así decirlo—ya que las crisis de nuestro mundo exigen un salto evolutivo en nuestra comprensión. Necesitamos una transformación rápida y profunda en nuestra forma de pensar, sentir y relacionarnos como seres humanos.
Debemos ir directamente al meollo del asunto, a la esencia misma de nuestra existencia, si queremos romper el ciclo de sufrimiento que hemos heredado del pasado y construir el futuro que sabemos que es posible.
Si las múltiples formas de sufrimiento colectivo e individual son todas ramificaciones de la misma raíz, ¿cuál es esa raíz?
La causa fundamental es un único error conceptual: la suposición de la separación, o la creencia de que somos seres esencialmente separados, separados unos de otros y separados del mundo natural. Esta suposición afirma que la consciencia que nos anima a cada uno de nosotros es limitada y separada, sola, vulnerable y destinada a morir.
A partir de ahí, hay un pequeño paso para creer que podemos dañar a «otro» sin dañarnos a nosotros mismos. También hay un pequeño paso para el sufrimiento que ha plagado el corazón humano durante milenios. La creencia en la separación—la idea de que la conciencia es limitada—ha sustentado silenciosamente casi todas las formas de destrucción y sufrimiento a lo largo de la historia de la humanidad. Crea guerras en el mundo y en nuestras mentes.
Más que una mera creencia, la suposición de la separación es un mito. Es natural que te preguntes cómo es posible que el yo separado sea una ficción. Después de todo, ¿no es obvio que eres un individuo, esencialmente separado de mí? ¿Y que ambos estamos esencialmente separados del mundo natural y de todas las demás formas de vida? De hecho, casi todo el mundo cree en la realidad del individuo separado.
Por supuesto, no sería la primera vez en la historia de la humanidad que una idea ampliamente aceptada resultara ser falsa. De hecho, antes pensábamos que la Tierra era plana y estaba en el centro del universo. A estas alturas ya deberíamos saberlo: una idea puede ser popular, pero eso no la convierte en cierta.
De hecho, los mitos son mucho más comunes de lo que pensamos. En Sapiens, Yuval Noah Harari describió cómo los mitos—lo que él denominó «realidades imaginadas compartidas»—son el pegamento que mantiene unido el comportamiento humano. El dinero, las naciones, las fronteras, el capitalismo, las corporaciones... Estas son solo algunas de las ficciones que dan forma al comportamiento humano actual.
Como especie, tenemos la capacidad única de imaginar cosas que no son ciertas y luego actuar como si lo fueran. Por lo tanto, es razonable suponer que muchas de las ideas de «sentido común» más apreciadas hoy en día se revelarán falsas mañana.
La cuestión no es si estamos participando colectivamente en un mito compartido. La cuestión es: ¿qué mito?
En mi opinión, es el mito del yo separado—o ego.
Por supuesto, no niego la existencia de la diferencia. De hecho, cuando examinamos nuestros pensamientos, sentimientos y percepciones sensoriales, lo único que descubrimos es diferencia. Tenemos cuerpos y mentes diversos, cada uno con pensamientos y sentimientos privados en su interior y una apariencia física única en el exterior.
Simplemente sugiero que no hay diferencia en nuestra esencia, en nuestra identidad fundamental. La luz del sol que llena mi casa no es diferente de la luz del sol que llena la tuya. Del mismo modo, la presencia que anima mi mente mientras escribo estas palabras—y tu mente mientras las lees—es la misma en esencia. Como dijo Francis Lucille, «mantén la mente abierta a la posibilidad de que seamos como dos flores que se miran desde dos ramas diferentes del mismo árbol».
Esto no implica que la noción de un yo separado sea intrínsecamente mala o errónea. De hecho, desarrollar un ego saludable es una etapa necesaria del crecimiento humano. Cuando somos niños, es importante saber que este cuerpo soy yo y que ese árbol no soy yo. Este proceso de individuación es importante y continúa de forma natural durante la adolescencia y la primera etapa de la edad adulta.
Dicho esto, el desarrollo no se detiene cuando cumplimos 18 años. Seguimos creciendo y evolucionando a lo largo de nuestras vidas. Y algunas personas crecen más allá de la personalidad del yo separado. Llegan a reconocer: yo no soy el ego, sino la conciencia que lo conoce.
El ego es una fase de la evolución humana, no nuestro destino final. Nunca estuvo destinado a vivir para siempre, y desde luego nunca estuvo destinado a gobernar el mundo.
Es natural preguntarse cómo un solo concepto erróneo puede causar estragos en nuestro planeta. La razón es la siguiente: el mito del yo separado no es solo una idea aislada, es toda una cosmovisión. Es un marco colectivo para interpretar la realidad. Influye en casi todo, desde cómo pensamos y sentimos hasta cómo estructuramos la sociedad.
Muchos de los problemas aparentemente separados de nuestro mundo actual no son realmente acontecimientos independientes. La desigualdad global y el sufrimiento personal no son dos acontecimientos separados. La destrucción de nuestro planeta y la ansiedad de tu hijo no son dos acontecimientos separados. Los problemas a los que nos enfrentamos, tanto en público como en privado, no son independientes. Son síntomas del mismo problema subyacente, que se manifiesta tanto fuera como dentro de nosotros. Son ramas diferentes de la misma raíz. Y todos nos dicen lo mismo:
El viejo paradigma se está desmoronando. Estamos viviendo una crisis en nuestra visión del mundo.
Entonces, ¿qué hacemos?
Un testigo, muchos ojos
Debemos tener el valor de cuestionar nuestra visión del mundo. Si la humanidad sigue estancada, es decir, identificándose con el ego, seguiremos atrapados en los ciclos de destrucción y sufrimiento que vemos en el mundo actual.
Si estos ciclos se alimentan de una sola idea errónea, entonces es esa idea errónea la que debemos abordar. La idea errónea—el mito del yo separado—es, en esencia, un malentendido sobre lo que realmente somos. Por lo tanto, la solución es el conocimiento de sí mismo: la comprensión clara y experiencial de nuestro yo esencial. Es la comprensión de lo que «yo» soy realmente y, por la misma razón, de lo que «los demás» y «el mundo natural» son realmente.
Debemos tener el valor de buscar la verdad por encima de todo, de preguntarnos: ¿qué soy realmente? Si no soy un yo separado, aislado y solo en un mundo lleno de otros, entonces, ¿qué soy? ¿Cuál es la naturaleza de la subjetividad que mira a través de mis ojos?
La subjetividad que mira a través de tus ojos es pura presencia, la esencia y el tejido de la existencia. Es la realidad en la que todo aparece y la sustancia de la que todo está hecho, como dice Rupert Spira. Es lo que los físicos llaman «realidad», lo que los místicos llaman «Dios» y lo que tú llamas «yo».
La consciencia pura y sin forma—esta es la primicia ontológica, la «materia» fundamental de la que está hecho todo. Esto es lo que tú eres.
Tu yo, o sí mismo—la consciencia pura—es la salida del sufrimiento y la puerta hacia la paz. Un rayo de luz nunca puede ser dañado. Del mismo modo, la presencia pura no puede ser afectada por ninguna forma de dificultad o sufrimiento. Por lo tanto, tu esencia es la paz.
Esta presencia—la luz del conocimiento puro—no depende de nada más que de sí misma. Por lo tanto, eres inherentemente libre.
Como esencia de todo, la presencia no conoce otra cosa. Por lo tanto, tu esencia es amor.
Este reconocimiento se ha denominado «iluminación» en las tradiciones contemplativas, pero algunos lo han transformado en una forma de conocimiento esotérico, difícil de alcanzar y reservado a unos pocos elegidos. Muy al contrario, el conocimiento de sí mimo es la única forma de conocimiento que está al alcance de todos nosotros, sin excepción. Es universalmente accesible. Al fin y al cabo, todo el mundo experimenta su yo o sí mismo. Nadie tiene acceso privilegiado.
El conocimiento de sí mismo no requiere educación formal, superación personal ni lealtad a ninguna figura de autoridad que no seas tú mismo. No te pide que aceptes nada por fe, que des tu dinero a ninguna persona o institución en particular, ni que adoptes la forma de vida de otra persona. No importa cuánto puedas luchar en la vida—tu yo siempre está ahí. La presencia es omnipresente.
Dado que nuestro yo es universalmente accesible, el conocimiento de sí mismo es la única forma de conocimiento que es inmune a la corrupción. Nadie puede darnos la experiencia de nuestro yo, y nadie puede quitárnosla. Es imposible bloquear, negar o corromper el acceso de una persona a su propio yo.
Por esta razón, el conocimiento de sí mismo es ontológicamente más poderoso que el paradigma de la separación y, en última instancia, está destinado a derrotarlo. A medida que este conocimiento se difunda, catalizará una transformación total, encendiendo lo mejor del espíritu humano. En este sentido, el conocimiento de sí mismo es la fuente del verdadero poder.
Más allá de ser universalmente accesible, la experiencia de nuestro yo es la única experiencia que todos compartimos. Nuestros pensamientos, sentimientos y percepciones sensoriales son variados y privados, pero la presencia que los conoce es singular y compartida. Ya seas musulmán o judío, una mujer trans negra o un hombre cis blanco, un sacerdote o un ateo, un político o un anarquista, un chamán o un científico—nuestra esencia es la misma.
Esto no significa hacer la vista gorda ante comportamientos poco éticos o instituciones corruptas. Al contrario, queremos que la sociedad refleje este entendimiento: «como es arriba, es abajo». ¿Cómo se consigue esto? A través de instituciones sociales que sean fundamentalmente equilibradas y justas. El conocimiento de sí mismo brilla en la sociedad como justicia. Es la fuerza silenciosa que impulsa nuestro deseo de acabar con la opresión.
Una vez que la humanidad comprenda que nuestra verdadera identidad no termina ni en los límites de la piel ni en las fronteras de una nación, comenzaremos a tratar a todos y a todo como a nosotros mismos. Es esta comprensión—y solo esta comprensión—la que sanará el sufrimiento humano: el reconocimiento de que somos un solo ser con muchos cuerpos, un solo testigo con muchos ojos.
Fuente: Substack.com extraido de no dualidad. info.

24 de febrero de 2026

LAS EMPRESAS FARMACEUTICAS

 Hola, y bienvenid@s a nuestro tema de hoy. Las empresas farmaceuticas jamás te curan,te mantienen enferm@. Estar sano hoy en día es la ruina para el sistema, porque una enfermedad genera más ganancia que un paciente sano.
¿Por qué con toda la tecnología que tenemos hoy en día no existe ya una cura contra el cáncer?.
Porque si se acaba el problema se acaba el negocio.Por eso la guerra contra la droga nunca terminara,porque detrás de cada gramo hay una empresa de las elites facturando.
El mundo no es que este mal está diseñado así,para que el problema siga existiendo.

17 de enero de 2026

¿DÓNDE TE ENCONTRARÁS AL SALIR DE TU CUERPO?



 Algunos eruditos dicen que tras la liberación la forma permanece. Otros dicen que las formas no perduran. Sin embargo, otros dicen que a veces las formas permanecen y otras veces se pierden. Sólo la pérdida del ego, que examina estos tres conceptos, es la verdadera Liberación.

Verso No. 40

-Sri Ramana Maharshi

Tu vida pasa volando. Antes de que te des cuenta estarás fuera de tu cuerpo y ¿dónde estarás? ¿Dónde estarás? Esto está determinado por lo que sabes. Si sabes quién eres, no estarás en ninguna parte. Si piensas que sabes quién eres, estarás en alguna parte. A dónde vamos depende de nuestros pensamientos. La mente es la misma, incluso después de la así llamada muerte. Tus pensamientos determinan adónde vas.
Por ejemplo: Si crees en el cielo y el infierno. Si crees en el infierno más que en el cielo, te encontrarás después de salir de tu cuerpo en una situación infernal. Pero tú has creado esa situación. Nadie te envía allí. No hay nadie que te envíe a ningún lugar. Tú creas el lugar al que vas.

Fragmento: Creencias y predeterminación

14 de enero de 2026

TU CARA EN EL ESPEJO

 Si presto mucha atención el espejo se convierte en mi mejor amig@ el que me libera mi maestro.La cara reflejada en el espejo en realidad me muestra lo que "No Soy"y si presto mucha atención puede despertarme a lo que realmente "Soy"ahí en el espejo,veo colores,aquí del lado del que mira no veo ningún color.
Ahí en el espejo veo formas,aquí del lado del que mira el espectador o testigo no veo ninguna forma porque soy sin forma.Ahí en el espejo veo unos ojos,una boca,aquí del lado del que mira no veo ni ojos ni boca.Ahí en el espejo hay un rostro que se ve, aquí del lado del que mira, soy el espacio que "Ve".
Así que ahora me miro a la cara en el espejo.No para ver lo que soy sino lo que "No Soy".Es una de mis apariencias. "No mi verdadera Esencia".

1 de enero de 2026

¡¡FELIZ AÑO NUEVO 2026!!




        
 Para Mentes Despiertas y mis mascotas "Luna y Paris" les desean:¡¡Feliz Año Nuevo 2026!! Es hora de olvidar el pasado y celebrar un nuevo comienzo, mis mejores regalos sois vosotr@s. 

23 de diciembre de 2025

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

             
 Para Mentes Despiertas: les desea ¡¡ Feliz Navidad!! un año más mi agradecimiento por los buenos deseos compartidos gracias a tod@s los que formais parte de este humilde rincón,para familiares,amig@s y compañeros.                                                                                                                                                                                                             

18 de diciembre de 2025

LA MENTE INDIFERENCIADA

 Este trabajo fue hecho como una paráfrasis de un texto de Budismo zen comentado a la luz de la experiencia personal del autor. Es lo último que escribió Roberto Pla y lo entregó a Viveka, donde lo publicamos, seguros de que será de gran valor para quienes estén investigando en la no-dualidad de lo Real.
Solo la Mente puede transmitir el Sacramento de la Mente. Dhyána (Zen), es como un vaso de alabastro, blanco y diáfano.
1º.Todos los seres, todo lo que parece existir o no existir, no son otra cosa que Eso, la Mente indiferenciada, fuera de la cual nada existe. Eso, no tiene principio ni fin, porque es «no-nacido»; no pertenece a la categoría de lo existente o de lo no existente y resulta inimaginable e indescriptible, pues no puede ser percibido ni relacionado con algo.Eso es conciencia pura, el Ser exento de cualidades, con exclusión de dualidad. Es tú mismo, pero si empiezas a razonar acerca de ello, inmediatamente caes en error, porque no es conciencia de lo interior ni de lo exterior o de las dos cosas a la vez; ni es lo inanimado o una simple cognición. No puede sondearse ni medirse.
Eso, la Mente indiferenciada, es idéntica a los grandes sabios y no hay otra distinción entre ellos y tú, sino que tú estás apegado a lo que no eres tú mismo y por eso buscas la cualidad de la Mente indiferenciada. Pero cuando buscas la Mente indiferenciada, con la misma búsqueda la pierdes, pues emplear la mente para buscar la Mente es tanto como emplear tu ojo para ver directamente tu ojo. Aun cuando dediques a ello toda tu vida no alcanzarás tu objeto.
Por muchos componentes que agregues al agua pura no convertirás ésta en agua pura. Ella es agua pura desde el comienzo, aunque no lo sabes. Sólo cuando cesa la búsqueda, cuando el pensamiento de busca y ansiedad termina, se van de la mente todos los elementos de diferenciación y ésta aparece como lo que siempre fue: la Mente Indiferenciada, la cual jamás ha sufrido o sufrirá deterioro o elevación alguna. Eso es, en cuanto a la mente, como el mar en calma y los pensamientos, la búsqueda, la ansiedad, son como las olas que se levantan y alborotan ese mar. Como el mar en calma es, en verdad, el Ser, tú mismo y Eso es lo que cada uno debe realizar.
2. Has de procurar no quedar aprisionado en la dualidad de perseguir la luz y eludir las tinieblas, pues la verdad no admite semejantes distinciones. La fuente original es una sola y existe en todo y siempre por sí misma.
Todo lo que existe carece propiamente de existencia, si bien no puede decirse que sea propiamente inexistente. Así pues, si digo ahora que no hay Mente, Justicia, Realización y Bienaventuranza tal vez comprendas que intento transmitir algo de la Mente no en palabras sino con el silencio de la Mente misma. De Mente a Mente.
No quieras saciar tu hambre y tu sed de Justicia, porque en esto no hay camino. Tu interés debe aplicarse en algo más cotidiano. Mientras en tu mente haya un pensamiento que sigue a otro pensamiento debes vigilar con mucha atención para evitar apegarte a alguno de ellos. En eso no hay dualidad sino camino sin fin. Pero si aspiras a realizarte como Justo vivirás en las tinieblas que tú mismo creas con tu búsqueda de la luz.
Tampoco debes abrigar la menor ambición de obtener la Bienaventuranza. Líbrate cuanto antes de ese deseo. No trates de retenerlo, porque la gloria de la felicidad no puede ser atada. Es como la luz del Sol. Aunque convives con ella y la respiras y miras durante todo el día, nunca la sostendrás en tus manos. Y si piensas que está muy lejos de ti, yerras, pues la tienes junto a tus ojos.
Lo mismo ocurre con la Bienaventuranza, la soñada realización del Justo. Si la persigues, se escapa y si la abandonas, te rodea, te inunda. Puedes llegar a ser ella misma —lo eres ya y sólo te falta descubrirlo—, pero no es posible poseerla, ni acabar con ella. Ya sabes: existe y no existe al mismo tiempo. No es propiamente la Bienaventuranza sino algo sin nombre que florece en el vacío de la Mente, un inmensurable silencio desde el que puede ser vivida.
3. Algunos que siguen el sendero conocen la Mente solo por lo que de ella se enseña en palabras y no por la Mente misma. Suelen tener en poco la Mente y atribuyen gran importancia a lo que se puede alcanzar. Intentan avanzar paso a paso, con descuido de la luz interior de la propia Mente. Si llegas a tener un destello de la Mente rehusarás investigar acerca de las cosas que pueden alcanzarse, pues sabrás que la Mente es el único logro real que te está permitido: un logro que consiste en obtener lo que ya tienes.
4. Tú piensas que la práctica de las virtudes te aportará una valiosa acumulación de méritos con vistas al logro de la perfección. Tu mente se afana en el propósito de la virtud. Sin embargo, aunque los méritos así obtenidos sean tan numerosos como las arenas del desierto, no servirán para suplir tu imperfección. Una vez hayas comprendido que el deseo de ser virtuoso es muy distinto de la Virtud estarás en condiciones de abandonar tal deseo. Podrás practicar la virtud cuando se presente la ocasión para ello y permanecer sereno cuando la ocasión haya pasado.
La Mente indiferenciada es la única perfección posible y el apego a las prácticas virtuosas y a los méritos acumulados es una acción falsa, no compatible con la perfección porque aleja a tu mente de la Mente. Esta es luciente y sin mácula y no tiene forma ni apariencia alguna; al no estar arriba o abajo, ni cerca o lejos, no es un producto que hay que alcanzar. Pero la búsqueda protagonizada por la mente es siempre una adhesión a la apariencia, un proyecto en el que hay que avanzar por grados.
La perfección no posee grados ni se da escalonadamente. No hay nada que alcanzar, sino que la Mente se mantenga despierta, indiferenciada. Porque todos los seres son en su perfección la Mente indiferenciada, y nada más.
5. Los fenómenos de la luz y la oscuridad se alternan uno y otro, pero la Mente permanece inalterable. Sin embargo, tú consideras en los grandes sabios una apariencia pura y luminosa y juzgas a los demás seres como de apariencia tenebrosa e impura. Eso te ocurre porque te mantienes alejado del Conocimiento supremo.
Sólo hay la Mente indiferenciada y ni una partícula de otra cosa que asir. Mientras no despiertes y te percates de que sólo hay esta Mente, la anublarás, persistentemente con el razonamiento y permanecerás apegado a lo exterior. Buscarás la perfección por medio de las ceremonias religiosas y demás distracciones que no conducen al Conocimiento supremo.
6. En la Mente indiferenciada no hay confusión porque es como el vacío. Carece de forma y apariencia; no es grande ni pequeña. No hay en ella los caminos del bien y del mal, ni las sucesiones del día y la noche, o la vida y la muerte; ni las persecuciones de las olas que van y vienen. El sol y la luna no encuentran jamás la Mente indiferenciada en su paseo circular y las olas no la ven encima, debajo o al lado de los mares. Verdaderamente, jamás ha sido vista o imaginada por alguien. Por eso la Mente indiferenciada debe y merece ser descrita como el vacío. Pero es la Mente indiferenciada.
7. La verdad es que tu naturaleza real es una vacuidad omnipresente y pura; un gozo apacible. Eso es todo lo que hay ante ti en su total plenitud. Nada hay que no sea Eso.
Cuando veas la verdad completa, en un supremo instante, no habrás hecho otra cosa que darte cuenta de tu naturaleza real, que no ha dejado jamás de estar en ti. Nada habrás alcanzado o perdido.
8. Quien quiere conocer el gran misterio debe revestirse de vacío. Pero hay que evitar cualquier concepto objetivo del vacío porque entonces no es el vacío. Igual ocurre con la Mente pues la Mente y el vacío son idénticos en cuanto a este asunto de formar algún concepto sobre ellos.
Evitar algún concepto consiste en olvidar tanto lo uno como lo otro. Pero a veces ocurre que se tiene miedo de olvidar la Mente por temor a caer en el vacío sin nada que detenga la caída.Sin embargo, el vacío nunca es realmente el vacío sino el reino de la Mente.
9. No te apegues a nada que no sea tu pura naturaleza real, que es la fuente original de todas las cosas. Tu naturaleza real está circundada de vacío, que jamás podrá ser llenado. ¿Para qué servirían allí los innumerables méritos? Únicamente para encubrir tu naturaleza y tornarla invisible.
10. Cuando te hayas revestido de vacío no será difícil para ti renunciar a todo, pues tu renuncia tendrá el mismo significado que abandonar lo no existente.
La mente del sabio es como el vacío, que renuncia a todo porque no toma posesión de nada. No toma posesión de los pensamientos del presente y así abandona su cuerpo y su mente; ni toma posesión de los pensamientos del futuro y abandona la acción premeditada; ni toma posesión de los pensamientos del pasado y llega a perder las nociones de subjetividad y objetividad hasta olvidarlas. Con esto renuncia al pasado.
Cuando el sabio se encuentra ante el vacío ya no le queda apego alguno. Efectúa la renuncia verdadera, fundada en el reconocimiento de la propia naturaleza real. Anda con un farol delante y así resulta difícil errar el camino.
11. Lo que se llama el Reino de los Cielos es Eso, nuestra naturaleza real, la esencia original, que no puede valorarse ni acumularse. Pero, ¿dónde está el Reino de los Cielos? Se sabe que está muy cerca, pero nadie puede dar instrucción alguna para llegar a él; ni puede señalarse su dirección porque su existencia está fuera del espacio.De ahí que no haya un lugar del Reino de los Cielos, ni sea posible describirlo. Pero cuando comprendas en qué consiste, allí estará, en el mismo sitio de tu comprensión, puesto que es otro nombre de la Mente indiferenciada.
12. La Mente indiferenciada no es mente, pero tampoco es no mente. Cualquiera de las dos opiniones implica algo existente y como la Mente no es existente ni no existente, ambas participan tanto de la verdad como del error.Lo cierto es que la Mente indiferenciada no permite ser pensada, dado que el pensamiento es, en sí mismo, una diferenciación. Lo que el pensamiento puede alcanzar a reconocer como mente, no existe, no es nada en realidad. De ahí la necesidad de eliminar, en cuanto a este punto, todo pensar, puesto que es forzosamente erróneo.
13. No hay nadie superior en inteligencia al que ha eliminado el razonamiento como medio de obtener la Mente indiferenciada. La esencia de tal Mente carece, como la piedra, de movimiento interior y, como el vacío, de límites exteriores. No hay en ella subjetividad ni objetividad.
En lo que concierne a la Mente indiferenciada, no hay ningún punto al que aferrarse. Por eso, los que esperan hallar el Conocimiento supremo por medio del razonamiento no osan penetrar en ella por temor a precipitarse en el vacío.Sin embargo, ella no es el vacío, sino la Mente, sin la cual ningún razonamiento sería posible.14. Arriba, abajo y alrededor, todo existe espontáneamente, pues no hay lugar alguno exento de la Mente indiferenciada.
Debes comprender que son las sensaciones las que cierran tu camino hacia esta Mente; que no hay respuesta para el que llama con las olas del pensamiento; que no son ellas las que abren las puertas sino el vacío. Si en un súbito destello eliminaras todos los factores de adormecimiento que te proporcionan tu visión, tu audición, tu buscar, tu sentir y conocer, se manifestaría ese Sol original que solo asciende cuando no hay resistencia.
La Mente indiferenciada se expresa en todo cuanto percibes y aunque no forma parte de las percepciones, tampoco está separada de ellas. Brilla incesantemente en todo lo que existe con el resplandor de su perfección. Pero hay que despertar a la luz.
15. Al oír hablar de la Mente imaginan algunos que hay algo que alcanzar aparte de la Mente, sin comprender que el buscador y el objeto de su búsqueda son una misma cosa. Pero despertar de improviso al hecho de que la Mente «está aquí»; que no hay nada que alcanzar, ni acción alguna que ejecutar, esta es la Verdad suprema.
Solo hay que aprender a evitar la búsqueda de cosa alguna y el apego a cualquier cosa que sea. No buscar cosa alguna significa «Mente no nacida» no apegarse a nada significa «Mente intacta». Lo que no ha nacido ni se destruye es Eso, la Mente indiferenciada.16. Buscar la Mente con la mente es como intentar mirarse en un espejo. Aunque te veas reflejado siempre verás eso, tu reflejo. Y ¿tiene eso algo que ver con la naturaleza real?
17. Si consigues desembarazarte de la idea de que la perfección podrás alcanzarla mediante el razonamiento, habrás consumado cuanto hay que consumar. Aunque resulte sorprendente, la verdad pura es que la perfección no es nunca algo que hay que alcanzar o un punto al que hay que llegar.
Algunos hay que se libran de esta creencia como en el fulgor de un relámpago y otros que llegan a tal punto después de largos años de esfuerzos penosos. Pero tanto si esta consumación se produce en un instante, como si la llegada de tal relámpago requiere un prolongado proceso, el resultado es una comunión repentina con lo que es, una mutación para la cual el único estorbo es justamente la idea de que hay que caminar lejos.
18. No buscar es paz luminosa y sosegada, tan apartada de la creación como de la eliminación. Si miras profundamente, tal vez verás el vacío que hay ante tus ojos. Y ¿cómo podrías crear o eliminar algo en él?19. Es preciso que te apartes de toda noción de existencia y de inexistencia, pues la Mente es como el sol, que brilla siempre espontáneamente en el vacío sin la menor intención de brillar.
Si no eres capaz de comprender esto, aunque obtengas los más profundos conocimientos y practiques las más severas austeridades, se frustrará tu propósito de conocer tu Mente, la cual sólo dista de ti «un corto y breve vuelo».20. Conducir la mente más allá del pensamiento es la realización del camino. Hay que evitar aquellos pensamientos que se refieren al «dejar de ser», o al «llegar a ser». Así se toma posesión del pasado y del futuro. También hay que evitar los actos premeditados, los cuales deben ser sustituidos por una acción espontánea y así se toma posesión del presente. Esto puede llamarse la posesión de los tres tiempos de la mente. Conviene ahora describir el gran misterio de la mente que se ha posesionado de los tres tiempos. Una mente así es una mente convertida que ha abandonado su particularización secular y ya no resulta diferente de la esencia real del universo. Es una mente transfigurada en Mente, la cual no difiere en nada de la esencia real. Uno debe estar seguro de que la mente y la esencia son una misma cosa. Alcanzar esta seguridad es una difícil revelación.Como la Mente no conoce divisiones en entidades separadas está exenta de pensamientos, los cuales son parcelaciones incompletas y temporales de la inteligencia. La Mente es indiferenciada y sólo conoce el gozo de la idea, que es la luz integrada de la inteligencia.
Es cierto que, desde el punto de vista de la mente, la ausencia de entidades separadas equivale a la vacuidad. Cuando la indiferenciación se expande desde la Mente a los objetos de los sentidos y a los fenómenos que son una creación del pensamiento, todos ellos se revelan como vacuidad.
Pero el vacío que se extiende en todas direcciones es idéntico a la Mente y a la esencia real del universo. El descubrimiento de que el vacío, la esencia real, la Mente y el uno mismo verdadero y universal son una misma cosa constituye la revelación de la unidad, una revelación cuya magnitud no puede describirse.21. La Mente es la realidad y la cesación del pensamiento razonador es el camino.Hay que dejar de pensar en términos de dualidad. Existencia y no existencia, largo y corto, propio y ajeno se engendran uno a otro incesantemente en el interior del círculo del pensamiento. Cuando éste cesa allí está la realidad, la Mente, semejante al vacío. Es en este vacío donde florece el camino de la verdad pura.
22. La gran verdad que se ha proclamado en el mundo, cualquiera que sea el nombre con el que se la ha designado, es la de la Mente indiferenciada, co-extensiva con el vacío, la cual es la sustancia de todas las cosas. Esta es la verdad de todos los verdaderamente sabios.
Pero no es posible llegar a esta verdad mediante un proceso de acumulación de palabras o conceptos, porque la verdad no es una cosa que hay que alcanzar. Cuando esto último se ha comprendido es posible que la mente penetre espontáneamente en el silencio que reside más allá de la acción. Esto viene a ser como reposar en un santuario. La mente, después de dar de lado la acción, encuentra el silencio que sigue. El silencio significa no producción de conceptos, desvalorización real del intelecto y la erudición que dificultan la entrada en la verdad.Así es como queda purgada la mente de toda la barahúnda del pensamiento y la diferenciación y así es como la mente, una vez consumado su bautismo y transfigurada en Mente, alcanza esa plenitud inmóvil de la piedra que pone en marcha el misterio inexpresable del mundo. Sólo la Mente que sabe reposar en el santuario pisa el camino de la gran verdad.
23. No hay pensamientos rectos y pensamientos erróneos porque la verdad es que todo pensar es erróneo. Si consigues comprender profundamente que pensar es siempre un acto erróneo, desde ese momento habrás creado un órgano, la Mente indiferenciada, capaz de contemplar el pensar desde el no-pensamiento. Pero si te libras enteramente de todos los procesos mentales habrás dejado a la Mente sin existencia.
Cuando dejas que el movimiento de tu mente tenga como resultado la creación del concepto de Mente, no haces sino traer a la existencia una entidad objetiva a la que llamas Mente. Son los pensamientos los que proporcionan existencia a las cosas y son los pensamientos los que al desvanecerse dejan las cosas sin existencia.
Si hablo de la Mente indiferenciada es porque irremediablemente he de emplear palabras para expresar algo, aunque sin el propósito de dar nacimiento a una entidad existente nueva. Si eres capaz de sustraerte a la potencia creacional de la palabra, en un acto parecido al de quien desecha una flor, pero pretende conservar su aroma, habrás entrado en comunión con algo semejante al vacío, que no es existente ni no-existente, a lo cual, por ponerle un nombre, llamo Mente.
Si, por último, dejas caer ese aroma esenciado en ti mismo, sin corporeizarlo en un concepto, habrás empezado a labrar en tu entendimiento una senda que comunica con la inteligencia plena y universal que está más allá del pensar.
24. Cuando digo que todo pensar es erróneo, lo que afirmo es que todo pensamiento se funda en la distinción, la cual es siempre falsa. Distinciones tales como tú y yo, amor y odio, triunfo y fracaso, conocimiento e ignorancia son debidas únicamente al pensamiento, el cual primero las crea como concepto y luego las diferencia y persigue.
Lo indiferenciado está más allá del pensamiento. Por eso, aunque comúnmente se habla del camino de realización como de algo que puede alcanzarse por medio del pensamiento que busca, lo cierto es que en el bosque aparencial de las cosas creadas no hay camino ninguno. La Mente indiferenciada es una infinitud semejante al vacío y no existen en ella los objetos creados por la mente. No es un campo de trabajo para el pensamiento.
Si consigues comprender que todos los seres que ves no son en su esencia más que la Mente, la cual por ser tú mismo no puedes perder o ganar jamás, abandonarás definitivamente la creencia de que la realización consiste en alcanzarla. Esto significará que habrás comprendido la naturaleza real de la Mente y tal comprensión pondrá término a todo pensamiento de diferenciación o distinción, pues nadie se complace en servirse de una herramienta inútil.
Puedes estar seguro de que esta revelación no te llegará por medio del pensamiento investigador, sino que en el reposo de la Mente alumbrará una percepción súbita, no pensada, tan breve y profunda «como el relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo». A su insólita claridad tal vez descubras la Verdad suprema: nada hay que alcanzar, porque tú eres Eso.
25. Si has comprendido la verdad de que no hay nada que alcanzar, te hallas ya en el sagrario donde verás la luz, pues «sólo tienes que mirar para que la luz que hay en ti no sea oscuridad». Pero tienes que mirar unitariamente todas las cosas del universo, porque todas pertenecen a la perfecta quietud que se extiende más allá de la actividad diferenciadora; porque todas están inscritas en una misma realidad, en un mismo espacio eterno, sin lugar y sin tiempo. Y en tal derrota de cualquiera de las determinaciones de proximidad o lejanía, de exterioridad o interioridad, incluso de ser o no ser, ¿por qué razón habría que buscar un sendero para llegar a algún punto?
La Luz celestial infinita, no nacida, ilimitada es, por razones de su propia esencialidad, el hombre perfecto, un dulce e inseparable huésped de las nieblas, que el hombre común ignora a pesar de su incesante batir de alas en el vacío no diferenciado de la Mente. Él es quien baja del cielo y sube a él sin moverse de su sitio incondicionado.
Verdaderamente, el sagrario íntimo de la Luz es el gran misterio que todo hombre debe descubrir.

Fuente: revista viveka Nº 12, verano 1980, pág. 3. Extraido de No-dualidad info.

3 de noviembre de 2025

EL OIDO DE LA CONCIENCIA

 Por Jordi Casals Mendoza 31 de Octubre de 2025

«Solo en el silencio interior la percepción se vuelve transparente; lo que escuchas deja de ser objeto y se convierte en acontecimiento.»

— Jean Klein

A veces creemos que el camino de la meditación termina cuando alcanzamos el silencio. Pero el reconocimiento del silencio no es el final, sino el comienzo de una nueva forma de percibir. Cuando la mente deja de intervenir y el cuerpo se relaja, algo más profundo empieza a escuchar. No tú, algo más amplio, sin centro ni referencia. Entonces el silencio deja de ser un estado que se alcanza y se revela como la naturaleza misma de la conciencia.
Desde la mente, el silencio se percibe como la ausencia de sonido. Aparece cuando el ruido cesa y desaparece cuando algo vuelve a sonar. Lo sentimos como un intervalo entre esos dos ruidos, un momento en que todo se detiene y el pensamiento se desvanece. Ese silencio mental es temporal y dependiente. Es un silencio útil porque alivia y ordena, pero todavía pertenece al dominio del tiempo. En él, el sonido sigue siendo un objeto percibido desde fuera, algo que ocurre “allí” y que el oído registra “aquí”.

Pero hay otro silencio, más profundo, que no pertenece al tiempo. No es ausencia, sino plenitud. No empieza ni acaba y, sin embargo, está en todo lo que comienza y termina. Es el silencio no dual, el que no se opone al sonido porque es su raíz. Desde el reconocimiento de la conciencia, el sonido no interrumpe el silencio, el sonido es la expresión del silencio. Cada vibración, cada eco, cada matiz del mundo que percibimos es una forma viva de ese mismo fondo. La mente oye los sonidos, pero es la conciencia la que los escucha.Oír es un reflejo, una función de la mente. Escuchar es un acto de conciencia, una cualidad del ser. Oír ocurre en el tiempo, escuchar es sin tiempo. Cuando oyes, el sonido llega y pasa. Cuando escuchas, percibes el espacio del que surge, el instante en que vibra y el lugar al que vuelve. Esa diferencia parece pequeña, pero implica un cambio total de perspectiva, cuando se advierte deja de haber dos. Es el silencio el que escucha. En ese instante desaparece la distancia entre quien percibe y lo percibido. Solo queda la vibración de la conciencia reconociéndose a sí misma.

La puerta hacia esa escucha no es la mente, sino la sensación. Cuando dejamos de interpretar los sonidos y empezamos a sentirlos de forma directa, cambia la perspectiva. La atención ya no busca comprender, se vuelve sensorial. La piel percibe, los huesos resuenan, el corazón acoge. El cuerpo entero se convierte en oído de la conciencia, en un espacio de recepción donde todo se vuelve presencia viva. No es una metáfora, la energía realmente cambia de dirección. Ya no asciende como pensamiento ni se dispersa como emoción, sino que se distribuye de forma natural, afinando el organismo entero a una frecuencia invisible. Esa frecuencia es el silencio, nuestra verdadera naturaleza.
Cada respiración es un sonido; cada latido, una nota. Si los escuchas sin interferir, el cuerpo se convierte en música. Y esa música no tiene intérprete, solo suena. Entre dos sonidos hay silencio, pero ese silencio no está vacío, está lleno de vida. Cuando la atención reposa ahí, el espacio exterior se vuelve interior y lo interior se disuelve. Cuando desaparecen las fronteras, escuchar el silencio es descubrir que es el silencio el que percibe. La atención deja de dirigirse hacia fuera y se vuelve receptiva. No hay esfuerzo ni dirección, solo un conocer silencioso que lo abarca todo. Entonces la mente se detiene sin forzar, y lo que queda es una quietud sonora, una paz viva. El silencio no se oye, pero suena. Y esa pulsación es la sensación de ser, la presencia consciente.

Y cuando esa escucha madura, ocurre una inversión asombrosa. En cierto momento, ya no eres tú quien escucha. Algo escucha a través de ti. El cuerpo continúa respirando, los sentidos siguen activos, pero la percepción se invierte. Ya no escuchas el mundo, el mundo te escucha a ti. Ninguna técnica puede provocar esa inversión, llega cuando la atención se cansa de buscar. Dejas de escuchar para conseguir algo (ya sea comprender, relajarte o alcanzar la presencia) y la escucha simplemente sucede. En la escucha auténtica ya no hay oyente ni sonido separados. Solo queda conciencia pura, ilimitada, sin historia. Y comprendes que siempre estuvo ahí, incluso cuando no la oías.Entonces todo vibra. El sonido de una puerta, el viento entre las hojas, una voz lejana; todo tiene una textura única, pero todo proviene del mismo fondo. La energía que antes se dispersaba en pensamientos se transforma en sensación pura. Así la energía se eleva llenando el cuerpo de una luz amorosa. Ese es el sonido de la energía consciente, el punto donde sensación y presencia se funden. Ya no hay dentro ni fuera, solo resonancia. Y esa vibración es la expresión de lo que somos cuando dejamos de interpretar.

Escuchar así no es una práctica ni un logro. Es la naturaleza misma de la conciencia cuando deja de buscarse. Escuchar es amar sin elección. Es abrir el oído del corazón a lo que es, sin exigir que sea distinto. No hay oyente, ni objeto, ni intención. Solo un silencio vivo reconociéndose en cada sonido. Este es el oído de la conciencia: el que escucha esta experiencia cuando no hay nadie escuchando.

Extraido de no-dualidad info.     ( 5fotos 123rf)



9 de septiembre de 2025

NO TRATES DE SER LO QUE YA ERES



Para la mayoría de nosotros nos han enseñado que para conseguir la Auto-Realización, tenemos que ser esto y lo otro, tal y cual. Por ejemplo, creemos que tenemos que concentrarnos, hacer asanas (posturas de yoga), usar técnicas, cambiar nuestros pensamientos, silenciar nuestra mente, o ser una persona completamente diferente por completo. Incluso podemos creer que tenemos que reorganizar toda nuestra estructura corporal y prepararla para todo. Podríamos creer que tenemos que meditar o despertar la energía kundalini. A muchos de nosotros incluso nos han enseñado a creer que vamos a necesitar
muchasvidas para saber quiénes somos. Podemos creer muchas cosas...
Nada de esto es directo y nada de esto es necesario. Te lo prometo. Verás, ¡lo que estamos tratando de llegar a ser, ya lo somos!Todo lo que hacemos, incluyendo todos los cambios y preparaciones que llevamos a cabo con nuestros cuerpos o patrones de pensamiento, todo eso tiene que ocurrir dentro de algo... y conocemos todos estos cambios, ¿verdad? ¿Por medio de qué criterio básico de conocimiento podemos conocer todos los cambios que aparecen en nuestra vida, como nuestra vida?Tú sabes que tú eres antes de empezar a meditar y lo sabes después de haber meditado. Y lo sabes también durante la meditación.Mi pregunta es: ¿Qué es eso, que conoce todos los estados de la mente, tanto antes, durante y después de cualquier tipo de acción que se haya llevado a cabo?
Todo lo que tratamos de hacer con el fin de acercarnos a ESO, ¡ya está ocurriendo en ESO! La Conciencia, es el espacio en el que se desarrolla toda la experiencia de la vida. Tú eres el cristalino conocedor de todas las experiencias. Incluso cuando piensas que no lo eres, ¡ese pensamiento y sentimiento nebuloso es una sensación conocida por TI, o ESO, o simplemente: la Conciencia!¡Tú eres eso que conoce la ignorancia como también la iluminación!
Así que te pido que eches un vistazo a tu vida ahora mismo y veas qué ideas, tradicionales o no tradicionales, has podido adquirir a lo largo del camino y has empezado a aferrarte a ellas; tal vez incluso construyendo tu vida en torno a ellas.
¿Qué es lo que realmente crees en este momento? ¿Qué crees que necesitas para llegar a ESO? Averígualo e imagínate a ti mismo después de haber pasado por ese proceso de hacer lo que crees que necesitas. ¿Qué sería diferente? ¿Cómo te sentirías?A continuación, la pregunta del millón: ¿Qué ha cambiado realmente que no tenga ninguna forma o definición? Por supuesto, tu experiencia puede haber cambiado, puedes sentirte mejor, es posible que tengas un cuerpo más flexible, es posible que tengas una mente más tranquila... pero ¿qué hay ahí mismo conociendo el nuevo tú? ¿No es la misma presencia sin forma que sabe que estás leyendo esto ahora mismo? ¿Qué es lo que hay aquí como conciencia espaciosa en la que tu vida ha cambiado? ¿Puedes relajar la mente y reconocer esta presencia?Seguramente eso que conoce (o es testigo de) el cambio debe ser en sí mismo inmutable, ¿cómo podría entonces realizar un seguimiento de todos los cambios si también eso cambiara? Sólo algo que no se mueve, puede detectar el movimiento. Del mismo modo, solamente algo inmutable puede detectar el cambio.Así que ya ves, no necesitas nada para llegar a ser ESO. No necesitas ser una persona mejor o haber alterado tus experiencias de vida y tus sensaciones para llegar a ser ESO. Basta con reconocer esa conciencia sutil que siempre está ahí...No trates de ser super-consciente, sólo tienes que reconocer eso que ya sabe que tú estás aquí en este momento. No hay un solo momento en tu vida que no sea conocido automáticamente por algo indestructible e inmutable. Reconoce que algo está siempre consciente; incluso cuando estás confuso acerca de algún punto de vista o idea particular, y crees que no eres consciente... algo conoce eso también. Así que en lugar de tratar de convertirte en un complicado super-consciente-cuerpo/mente, simplemente relájate y reconoce lo que ya está inmutablemente presente como la fuerza conocedora de todas las experiencias.
Cada vez que descubras que te estás castigando por no ser bueno, espiritual, meditativo o incluso lo suficientemente consciente, sólo tienes que reconocer esa presencia sutil subyacente, que en ese mismo momento es ya consciente de cada pensamiento, sentimiento y estado de ánimo.
Libre de la necesidad de sensación
Obsérvate a ti mismo en este preciso momento... ¿Hay algún deseo, aunque sea sutil, de una nueva sensación, de un buen sentimiento? ¿Por qué estás leyendo este artículo? ¿Estás anticipando lo que voy a decir a continuación? ¿Estás esperando momentos de claridad, de paz, buenos sentimientos?
¿Quieres conocer la sorprendente naturaleza de tu ser? ¿Quieres conocer la libertad y el amor sin límites? ¿Quieres ser capaz de estar presente a cada momento y tener una gran compasión y comprensión para todo? ¿Quieres ser aliviado de tu infelicidad y ser completamente feliz?
- Entonces, sólo hay una cosa que "necesitas": Dejar de querer y desear ese buen sentimiento o nueva sensación que tú crees que está en algún lugar a la vuelta de la esquina.
Puedes "hacer" esto ahora mismo mientras estás leyendo esto, o mejor dicho, puedes renunciar a ese hacer sutil, a esa búsqueda sutil, Ahora Mismo... Simplemente relájate y observa la conciencia...
¿Te das cuenta? Hay un veer pacífico que está ahí sin tu esfuerzo. No depende del "tú" que piensas que eres, no depende en modo alguno del hacedor o de lo que se hace, simplemente está ahí de forma natural como el alma de todo lo que es. Nunca puedes no estar viendo.
Si sólo relajas tu necesidad de estar satisfecho a través de sensaciones y buenos sentimientos y te das cuenta de que eres naturalmente consciente, has descubierto lo que eres en el nivel más profundo de la vida misma.
Tú eres ese ver sin forma e indestructible, esa conciencia perfecta, que está aquí, seas consciente o no, como el trasfondo de todos los acontecimientos de la vida. Es la esencia inmutable de todas las experiencias cambiantes y no necesita ningún tipo de sentimiento o sensación con el fin de ser. Está libre de cualquier necesidad.
Acabas de tener una idea o sabor de tu verdadera naturaleza. Es tan simple como eso:
1) Observa que eres sutilmente impelido hacia el alivio, y que esperas encontrar ese alivio en una sensación, una experiencia.
2) Luego, al ver esto, déjalo estar, déjalo ser como quiera, simplemente ser.
3) Luego, simplemente date cuenta de que eres consciente sin ningún esfuerzo, y que incluso aunque surjan pensamientos, sigues siendo la conciencia sin esfuerzo. No puedes cambiar el hecho de que hay conciencia.
Así que simplemente descansa como eres, libre de creer en la necesidad subconsciente de alivio a través de la sensación, y date cuenta de que el único verdadero alivio que siempre encontrarás y que es accesible en todo momento, es tu presencia natural...
Así que en lugar ir sin pensar detrás de personas, lugares y cosas bajo la creencia de que las sensaciones que provienen de la asociación con ellos aliviará ese descontento que impulsa tu constante rueda de los deseos, simplemente date cuenta del trasfondo de ese deseo en el que el deseo se conoce su existencia: la Conciencia.
Simplemente sé. Deja de perseguir el alivio y date cuenta de que tú eres el alivio. Luego permanece con este veer pacífico, o repite la parte de dejar ir/ser y date cuenta de la parte de la conciencia, de modo que te acostumbres realmente a conocer, total y profundamente, que ese alivio/conciencia ya está siempre presente.Solo comprométete a ver la paz que ya está presente y repite ese reconocimiento hasta que sea una segunda naturaleza para ti, para conocer bajo cualquier circunstancia, la indestructibilidad de la vida misma
Tu primera naturaleza es la Conciencia ―Ser― que ya eres. Ahora realiza el simple acto de reconocer tu primera naturaleza, tu segunda naturaleza.Relájate en este reconocimiento de la conciencia cada vez más, durante todas las apariencias diarias.

Por Bentinho Massaro  :No dualidad info. fotos 123rf.

31 de julio de 2025

TÚ ERES ANTES QUE TODO





Por Ann Shaw:  Siempre has existido y siempre existirás porque eres no nacido. Eres anterior al mundo, anterior al ser, anterior a todo.
Antes de ser, no tenías deseos. No necesitabas comer. No ibas al «Burger King» o al «McDonald's» a por tu habitual hamburguesa doble con queso y patatas fritas. No había necesidad de entretenerse usando Twitter o Facebook. No había riqueza material ni placeres sensuales. No había vacaciones; ¡no bebías tequila en la playa! No había iPhones ni X-boxes. No tenías que ducharte, ni sumergirte en un baño de burbujas, ni siquiera cepillarte los dientes.
Antes de existir, no tenías relaciones ni amigos. No existía la «vida familiar». No tenías ninguna asociación o interacción con otros porque no había «otros». ¿Cómo era tu existencia antes de que empezara este sueño? Todos los diferentes tipos de emociones, como la alegría, la tristeza, la excitación, la paz, etc., no existían antes de ser. No estás conectado a ninguna de ellas. No existían cosas como la felicidad o la infelicidad, el aburrimiento o la depresión, el miedo, el estrés, el sufrimiento, la vulnerabilidad y la inseguridad.
Estas palabras y experiencias aparecieron después, en el mundo de la dualidad. Adquiriste lenguaje para la forma-cuerpo y acumulaste conocimiento para la forma-cuerpo. Antes del ser, no existían palabras ni significados como «afecto» y «amor». No existía nada concebible ni perceptible. Nada.
El menú no es la comida
El lenguaje pertenece al mundo de la dualidad. Todas las palabras, conceptos y términos que utilizamos hoy en día son responsables de complicar nuestra búsqueda de la Verdad y de crear una gran confusión. Tu Realidad no tiene nada que ver con las palabras. Nosotros creamos todas las palabras y sus significados, como «conocimiento», «consciencia», «yo soy», etc. Estas palabras son indicadores o referencias; no son la realidad, ¡Igual que el menú no es la comida! Tú eres la Realidad; sólo hay una Realidad. Todos formamos parte de esa misma Realidad. El nombre o la etiqueta que atribuyas a tu Realidad no importa. Cometemos el mismo error una y otra vez, convencidos de que si podemos dar un nombre a nuestra naturaleza esencial, a nuestra Realidad, entonces «la hemos captado» o «la tenemos». No se puede precisar la Realidad, no se la puede atrapar. Lo que aquí se transmite va más allá de las palabras. No confundas los términos con la Realidad. Sitúate ante el ser, sin palabras y en silencio.Existías antes de la forma-cuerpo y seguirás existiendo después de que la forma-cuerpo expire. Antes de ser y después de ser, señala tu Realidad. Esa Realidad sin forma es una Realidad no dual, un estado sin pensamiento, sin conocedor, conocimiento, experimentador o experiencia alguna. Sólo hay «Una Esencia Silenciosa, Unidad, Unicidad». Es un lugar sin lugar, un Estado Sin Estado, ¡vacío de todo, tanto concebible como perceptible! En otras palabras, ¡no se puede imaginar! En esa morada, el lenguaje es redundante, ya que no hay necesidad de comunicación.

Eres eterno

Sabes que existes. No necesitas ninguna prueba para saberlo porque tu existencia es evidente. ¿Y qué hay de tu existencia antes de manifestarte en forma de cuerpo? Algunos diréis: «No tengo ni idea», «¡No lo sé!» o «¡Yo no existía!». Pero muchos de nosotros sentimos una certeza en lo más profundo de nuestro ser. Hay algo dentro de nosotros, un sentimiento, un conocimiento de nuestra existencia anterior y de nuestra naturaleza eterna.
Puede que sientas que existías antes de manifestarte en forma de cuerpo, pero al mismo tiempo no sabes cómo ni de qué manera. Pero lo sabes. Ese algo, ese saber, ese Espíritu o Presencia, o como quieras llamarlo, es la llama sagrada que arde eternamente. Esa identidad invisible, no identificada, es tu Fuente eterna.
Antes de la mente
¿Quién soy yo? La mente no puede responder a esta pregunta porque tú eres anterior a la mente, anterior al ego, anterior al intelecto.
De esa existencia sin forma, sin estado, sin pensamiento, desconocida, surgió una forma-cuerpo y la conciencia. En consecuencia, cuando tomaste conciencia de que existías, llegaste a una falsa comprensión: «Soy un cuerpo, un individuo con una mente, un ego y un intelecto». Cuando se produjo este malentendido, comenzaste a alimentarte de información mundana. Asumir tu posición como una forma, un alguien, un estado, te causó todo tipo de problemas, dificultades y confusión. Las noticias falsas dicen: «Soy una forma-cuerpo que nació y, por lo tanto, morirá». La realidad dice: «No tengo forma, soy no nacido y, por lo tanto, soy inmortal».
Todos hemos tenido algún tipo de presentimiento de que somos mucho más que este cuerpo-mente. No somos meros seres humanos mortales, aunque a veces no nos comportemos mucho mejor que los animales, viviendo nuestras vidas como si fuéramos estos cuerpos burdos. Olvidamos que somos templos andantes, ya que sólo a través del vehículo de la forma humana es posible la Autorrealización. En la Realidad, no tenemos forma, somos no nacido. No tenemos principio ni fin. Nuestro origen es anterior a la existencia.
Un misterio para ti mismo

Tu Presencia existía antes que el mundo. Cuando la amnesia descendió, olvidaste tu verdadera identidad. Olvidar significaba que tu verdadera naturaleza seguía siendo un misterio para ti mismo.
Cuando tu Presencia o Espíritu se unió espontáneamente junto con el cuerpo elemental, comenzó la dualidad. Cuando comenzaste a conocerte a ti mismo como el cuerpo-mente, y te identificaste con eso, ¡también comenzó el reinado del «Rey Ego»! Te creíste el sueño, aceptaste todas las formas de pensamiento, etc., sin discriminación alguna, y realmente creíste que eras alguien. En la Realidad, no eres nadie, no-cuerpo. El cuerpo no es tu identidad. Es tu apariencia espontánea, tu reflejo. En pocas palabras, cuando te miras en el espejo ves un reflejo que no eres tú. Ves tu cuerpo físico, que no es lo que eres. ¿Cómo pueden verte tus ojos cuando tú eres la Fuente de la vista? Estás oculto en tu interior, bajo la envoltura de tu cuerpo.
Habiendo asumido tu falsa identidad de mujer o de hombre, te engañaste a ti mismo creyéndote el iniciador de todas las cosas, la «mujer de acción» o el «hombre de acción», el hacedor que estaba a cargo de hacer y controlar todo. Ahí es donde te equivocaste. Entregaste tu poder al ego, creíste en el poder del ego y te inclinaste ante su majestad. Te volviste servil al Rey Ego, siguiendo sus dictados y sirviendo a sus necesidades.
Existencia espontánea
Puede que pensaras que estabas al mando y que hacías que todo ocurriera, pero ahora sabes que sólo eran palabras del ego. Tú no eres el hacedor. Tu existencia es espontánea. No hay un «tú» que esté haciendo algo. Al contrario de lo que creíamos, todo sucede espontáneamente. Percibirte a ti mismo como la forma-cuerpo y tomar todo por real fue la causa de la confusión. ¡Deja atrás esta percepción errónea! Tu Presencia Espontánea está detrás de todo. Sin el Poder de la Presencia, no puedes «hacer» nada. Ni siquiera eres capaz de pensar.
«No soy el cuerpo. No soy la mente. No soy el ego ni el intelecto. Soy no nacido». ¡Que esta comprensión sea tu Realidad! Cuando el conocimiento de tu verdadera naturaleza penetre y rompa la ilusión de lo que una vez creíste ser, cuando todo se liquide, llegarás a saber por ti mismo que el mundo entero es tu proyección espontánea: «Solía pensar que estaba en el mundo, pero ahora, sé que el mundo está dentro de mí». Esa será tu realización.
Abandona tus viejos hábitos de valorar y evaluar todo utilizando la mente y el intelecto. No dejes que el Rey Ego te controle por más tiempo, manteniéndote en un constante estado de ajetreo y estrés ―lo cual le encanta hacer― observándote hacer esto o aquello, ¡para que nunca te quede espacio para simplemente ser! No te pierdas en la tarea de hacer. En lugar de eso, dedica cada vez más tiempo a ser. Deja que se produzca la transformación. Contempla tu Presencia. No le des espacio en la cabeza a preocupaciones, ansiedades y problemas personales. Permanece en ese espacio impersonal.
Cuando toda la ilusión se haya disuelto en la etapa final y ya no te identifiques con el cuerpo, serás obsequiado con una recompensa inestimable e indescriptible: ¡un contento inimaginable y dichoso! Ya eres Realidad con todas estas riquezas, pero no lo has visto por ti mismo. No te has tomado el tiempo de mirar en tu interior, de conocer y experimentar lo que eres. ¡Descubre lo que eres! Tu propósito final es despertar de esta vida de ensueño.

El sueño

Antes del ser no había nada: ni mundo, ni otro, ni relaciones ni vida familiar, ni interacciones ni asociaciones de ningún tipo. Todo este sueño comenzó cuando la Presencia se fusionó espontáneamente con el cuerpo.
Puedes compar   ar esta vida con soñar. Cuando sueñas, ves muchos paisajes diferentes. Supongamos que sueñas que estás de vacaciones, disfrutando de un día de fiesta junto al mar, bajo un sol radiante, con tu familia y amigos. De repente, al despertar, todo ese mundo de ensueño desaparece. ¿Adónde se ha ido todo? ¿Qué ha sido de tu familia y amigos, del océano, del sol? No lo sabes, y no te interesa porque sabes que era un sueño. Cuando sueñas, eres el único actor que proyecta todas esas imágenes diferentes. Del mismo modo, tu vida es una serie de sueños proyectados por ti. Esta vida es un largo sueño. Antes del cuerpo, no tenías forma; cuando el cuerpo desaparezca, seguirás sin forma. Cuando el cuerpo se disuelva, te preguntarás: «¿Qué ha sido de mi familia y mis amigos? ¿Adónde se fue el mundo?Considera la vida de vigilia como una versión ampliada de tu vida soñada. Cuando nos despertamos de nuestros sueños, no solemos pensar en ellos. Los ignoramos o, si son desagradables, nos sentimos aliviados al despertar. Cuando sabes que estás soñando, no te tomas en serio tu comportamiento o tus acciones en el sueño. Del mismo modo, dejarás de tomártelo todo tan en serio cuando veas esta vida como un largo sueño. El ego está ausente en el sueño profundo. No está ahí para decir «yo hice esto» o «yo hice aquello». A medida que sigas deshaciéndote de los conceptos erróneos y despiertes del sueño, podrás vivir la vida sin el ego: ligero y libre, en lugar de pesadamente agobiado.                                                 

Identidad mundana     

Todos nuestros procesos de pensamiento están relacionados con nuestra base corporal, el conocimiento acumulado, la identidad mundana y nuestro estatus en la sociedad, por ejemplo: «Soy psicólogo», «Soy constructor». «Soy mecánico». «Soy médico, gestor, agente     de viajes, abogado, etc.». «Soy madre», o «Soy padre». «Soy una mujer o un      hombre espiritual». ¿Eras alguna de estas cosas antes de ser? ¿Y serás alguna de estas cosas después de que desaparezca el cuerpo? No eres nada de eso. Son sólo los papeles que has asumido y que representas en el mundo de los sueños.

Apego a tu familia de ensueño

¿Y qué pasa con tus vínculos familiares? ¿Qué pasará con tu familia cuando abandones el cuerpo? Todas tus relaciones están basadas en el cuerpo: madre, padre, hermana, hermano, amigo. El mundo entero es tu reflejo espontáneo, incluida tu querida familia.Sentimos un gran afecto por el cuerpo y sus relaciones corporales, como nuestras familias. Ellos también forman parte de la gran ilusión. La familia no existía antes de la forma-cuerpo; no existirá después de que la forma-cuerpo expire. Dicho esto, tienes la responsabilidad de cuidar de tu familia.
Reconoce a la familia como parte del sueño, del drama irreal. Todo, el mundo y la sociedad, incluidos todos los miembros de tu familia, son apariencias en el sueño. Dicho esto, tu familia no es un obstáculo para la Autorrealización. Simplemente comienza a aflojar ligeramente tus apegos a ellos y a todos los demás, para que puedas ver todo, sin excepción, como un sueño. Cuando sepas que la vida es un sueño, tus problemas no te afectarán. Estar «en el mundo, pero no ser del mundo» significa que estás actuando en un sueño, sabiendo al mismo tiempo, que estás separado de él.
          
Supongamos que tienes un problema que te causa dolor y sufrimiento. Esto sucede porque crees que eres una persona separada y te identificas con el cuerpo, por lo tanto, tomas todo por real y dejas que el problema te afecte. Ahora que estás aprendiendo a desidentificarte del cuerpo, no te tomarás los problemas tan en serio. Con la práctica, esos problemas que se te presentan te afectarán cada vez menos, hasta que ya no te toquen. No hay escapatoria a los problemas de la vida, pero cómo los manejes es tu decisión. Cuando sepas quién eres, podrás afrontar cualquier problema de frente, con valentía.
Fuente: Ann Shaw. ¿quién soy yo? (Who Am I? Books, 2023) nodualidad.info