BLOG DEDICADO A LAS MENTES MAS DESPIERTAS E INCONFORMISTAS Y QUE OS AYUDARA A DESPERTAR...

19 de julio de 2012

TRASPASANDO LOS MUROS DE LA MENTE (KOAN)


Un kōan ) es, en la tradición zen, un problema que el maestro plantea al novicio para comprobar sus progresos. Muchas veces el 'kōan parece un problema absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el novicio debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras.
 Por ejemplo, un famoso koan es, "Conocemos el sonido de dos manos aplaudiendo; pero, ¿cuál es el sonido de una mano aplaudiendo? No hay más solución que esta "Te debes concentrar en la mano y oir su sonido". En la antigüedad, unos cuantos maestros Chan descubrieron que si un candidato era suficientemente maduro, podía ser empujado a la experiencia de la iluminación (a los novatos no se les planteaban koans) tratando de encontrar la respuesta a una pregunta de esta clase. Ahora bien, "aplaudir" significa pegar con dos cosas juntas. La pregunta, entonces, no tiene sentido. Una mano no puede aplaudir y por lo tanto no pude hacer el sonido del aplauso. Sin embargo la pregunta es tan seductora que los candidatos puede estar atraídos en extremo a responderla. Aquí expongo algunos ejemplos más recopilados.
Un novato se acerca a su maestro y le suplica que le instruya.
"Antes de que te pueda enseñar cualquier cosa debes decir una palabra de verdad," dice el maestro.
El novato pensó por un momento. "¡Buda!", respondió él. Disgustado, el maestro lo despide. "¡Regresa cuando puedas decir una palabra de verdad!"
El novato pensó y pensó y decidió una mejor respuesta. El próximo día regresó donde el maestro, se arrodilló a sus pies, y susurró, "Compasión." Pero otra vez el maestro lo despidió.
El novato luchó para encontrar una respuesta más notable, una que sería seguramente incontrovertible en su verdad. Pensando él encontró la respuesta en la palabra "Amor", y regresó a su maestro.
A medida que comenzó a arrodillarse, el maestro de repente lo pateo.
¡Ay! Gritó el novato.
"Siéntate," dijo el maestro. "Finalmente has pronunciado una palabra de verdad."
(Una respuesta espontánea, por definición, no está corrompida por el ego.)
Maestro, ¿qué es la verdad?.
- La vida de cada día.
- En la vida de cada día sólo aprecio las cosas corrientes y vulgares de cada día y no veo la verdad por ningún lado.
- Ahí está la diferencia, en que unos la ven y otros no.
Maestro, ¿qué haces tú para estar en el camino verdadero?.
- Cuando tengo hambre, como; cuando tengo sueño duermo y cuando tengo que trabajar, trabajo.
- Pero esas cosas las hace todo el mundo.
- No es cierto. Cuando los demás comen, piensan en mil cosas a la vez. Cuando duermen, sueñan con mil cosas a la vez. Cuando trabajan no sienten el momento sólo piensan en la hora del descanso y después en la de acabar. Por eso yo me diferencio de los demás y estoy en el camino verdadero.
- Maestro, ayúdame a encontrar la liberación.- ¿Y quién te tiene prisionero?- Nadie.
- ¿Por qué buscas la liberación entonces?
Aqui os dejo tres Koans para los que querais: buscar la solución.
1º¿Dónde se va el puño cuando la mano se abre? 2º ¿Cuantos angeles entran en la cabeza de un alfiler?
3º Cuando tu no puedes hacer nada ¿Qué puedes hacer?
Muchas gracias por vuestro tiempo en seguir este blog.

Jesús Miravalles Gil
                                  

2 comentarios:

  1. Sorprendente es muy interesante lo del koan sería estupendo que los niños de mi país aprendieran un poco más de esto

    ResponderEliminar
  2. Gracias Alex por tu interés en los "Koans" seria muy interesante que no sólo los niños de tu país sino los de todo el mundo aprendieran de estas enseñanzas.
    El "Koan" no sólo es una herramienta, es la llave que habré la puerta de la dualidad de tu mente pero eres tú quien debe atravesarla y pasar a la no dualidad, es decir a tu conciencia y aquí ya no existe bueno, malo, calor, frió etc, etc. Aquí todas las cosa son como son.
    Saludos:

    ResponderEliminar